Reseña Marzo: Quiltras de Arelis Uribe + Concurso

¡Hola! ¿Cómo están? Hoy compartiré con ustedes una reseña nostálgica para los que este 2018 cumplimos tres décadas. Hoy lo pensaba mientras me equivocaba al anotar la fecha de devolución de un libro, pues escribía 1988 y no 2018. Bueno, cosas que podría pasar por alto, sin embargo, el destino juega con nosotros como la ruleta con la bolita ¿cierto? A propósito de la nostalgia, vamos a hablar de Quiltras de Arelis Uribe (editorial Los Libros de la Mujer Rota) publicado en el 2017 después de ganar los Premios Literarios en la categoría Mejores Obras Literarias, Cuento Publicado en el 2017. Además, les cuento que este año los Premios Literarios cumplen 25 años así que de paso les invito a participar en las categorías disponibles en su web.

El libro está compuesto por siete cuentos y es el último relato breve el que da el título a la entrega. El formato del libro me encanta porque es práctico y pequeño; Al ser del tamaño de una palma de mano pequeña es ideal para llevar en una chaqueta o cartera y entretener los “cómodos” viajes en el transporte público chileno. La portada ya nos dice mucho: el boleto antiguo escolar que pagamos a ochenta pesos y llegamos a los ciento veinte. Personalmente, creo que la elección de esta imagen es una excelente decisión editorial, puesto que apunta al imaginario de una década (o más) previas al actual sistema de transporte público.

Disfruté mucho, demasiado, de la lectura. Las narradoras de los diversos cuentos nos muestran un mundo en el que viven, un mundo de verdad, un mundo que habitamos la inmensa mayoría de las chilenas y chilenos. Olvídense de las locaciones de los canales nacionales del barrio alto donde no existe la pobreza y las casas son separadas con piscinas en el patio. Me encantó cómo los cuentos construyen una geografía real de la ciudad de Santiago (y otras ciudades de Chile). A través de cuentos como “Bienvenidos a San Bernardo”, “Italia”, “Bestias”, por mencionar algunos relatos, es posible visibilizar la injusta repartición de la riqueza y la perpetua segregación social en que vivimos.

Entramos a un dormitorio grande, tan grande que mi departamento cabía completo. Su cama era de dos plazas y eso también me sorprendió, porque en mi mundo las camas grandes eran para los matrimonios, para los papás; las camas de hijos eran de una plaza o eran camarotes para compartir y pelear con el hermano chico (36).

 

Terminamos de comer y la Nana Carmen recogió la mesa y la Italia me invitó un recorrido por la casa. Las murallas eran blancas y los ventanales enormes, enmarcados en bordes de madera limpia y barnizada (37)

 

Tenía miedo de que llegara el momento de invitarla a mi casa. No me veía llevándola hasta Quilicura en micro, presentándole a mi mamá, cada día más rubia y más gorda; a mi papá hablando con la boca llena frente a la tele; una versión grisácea y desganada de mí misma, sentada en ese living minúsculo con piso de flexit (39)

Estos son algunos ejemplos que, me parece, le dan fuerza al discurso que se articula a lo largo de algunos relatos de Quiltras: una postura crítica sobre cómo está articulada la actual sociedad chilena. En estos textos también hay locaciones comunes que me encantan: Valdivia, el Persa Biobío, el Eurocentro, San Bernardo, por mencionar algunos lugares.

“Rockerito83@yahoo.es” debe ser uno de mis cuentos favoritos ¿Quién no tuvo un ciber amor? ¿Quién no bajó música por Napter? ¿Quién no dio su número de ICQ? ¿Quién no perdió horas en los servidores de IRC? es imposible que una generación entera no se estremezca con Quiltras y acá les dejo la invitación para que lean los relatos que escribe Arelis Uribe con gran talento y una aguda pluma.

 

Con cariño,

F.

 

#PremiosLiterarios25años 

 

Para ganar un ejemplar de Quiltras comenta en este post una anécdota del colegio, la universidad o tus juntas de amigos (as) que evoquen la nostalgia 🙂 El plazo para participar empieza hoy y termina el viernes 4 de mayo. Concurso válido solo para Chile. Si compartes esta publicación en las redes sociales con el HT  #PremiosLiterarios25años y #PaislectorCL tendrás más posibilidades de ganar 😀

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2 Comments

  1. Recuerdo cuando nos íbamos de tarde con mis amigos al parque. Nos sacábamos fotos con la máquina fotográfica fuji flaca y larga, nada de selfies, fotos tomadas por el que mejor las sacaba y a esperar después de revelarlas cómo se verían. Muchas salían pésimo así que sólo nos quedaban los recuerdos de esos buenos momentos. Años después esas fotos digitalizadas hoy y subidas al face nos hace pensar que no había necesidad de filtros para disfrutar una sonrisa que fuese realmente espontánea. Qué recuerdos!

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  2. Hermosas tardes haciendo tareas recortando los Icarito, cuando no tenía computador y la fuente de conocimiento eran las enciclopedias que mi mamá me armaba con las promos de los diarios. Juntarse con los amigos a jugar en el pasaje y después a tomar leche con plátano, jugar con tierra a la cocina en vez de estar siempre con el celular en las manos. Es necesario volver a la raíz y ver qué no necesitamos mucho para ser feliz, solo a nosotros mismos.
    Excelente reseña Sailor Book! 👏🏻

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