Nicanor Parra emprende el viaje con destino al antipaís

Nicanor Parra
Nicanor Parra, hacia 1935 . Disponible en Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-71441.html . Accedido en 23/1/2018.

 

Nicanor Parra aparece en la literatura chilena como un momento de cambio y quiebre en la poesía nacional. Pertenece a la generación de 1938 que, en palabras del mismo autor, se puede caracterizar así: “Políticamente éramos en general apolíticos, más exactamente izquierdistas no militantes; en materia religiosa no éramos católicos: la teología nos tenía sin cuidado, aunque no tanto” (Gottlieb 11).

La poesía de Parra inicia un cambio renovador en la poesía chilena que se revisará a continuación en contraposición con el manifiesto de Vicente Huidobro: Non Serviam.
Huidobro inaugura la vanguardia en Chile en 1914 con el manifiesto creacionista, en donde señala la nueva tarea del poeta: crear mundos nuevos y desde ese punto de vista se produce un quiebre, existe un cambio de paradigma en la literatura en donde se pasa de la literatura realista a la de vanguardia o post realista. El poeta quiere crear cosas nuevas, igual que Parra, no busca imitar nada, que es lo que se entiende como el “arte por el arte”. Cuando Huidobro se propone no imitar las cosas se está refiriendo a la mímesis, a la semejanza con el mundo real y objetivo. Él quiere diseñar una naturaleza nueva y diferente, un mundo distinto al que él tanto reprocha.

El aporte que hace Nicanor Parra a la poesía latinoamericana tiene características similares a las de Huidobro, solo en cuanto a quiebre y cambio en la manera tradicional de presentar la poesía. Parra es el poeta que sacó la poesía de la academia y la ha soltado en la calle (Gotlieb 12). La fuga de la poesía está dentro de un contexto de liberación histórica en donde se liberan las mujeres, el Tercer Mundo, los negros, los Puertorriqueños, etc. Bajo este contexto es que Parra libera un poesía convencional y tradicional llena de reglas y convenciones (Gottlieb 13).
A continuación analizaremos el poema que más representa las intenciones de la poesía de Vicente Huidobro, Non Serviam y en el caso de Nicanor Parra el Manifiesto.

En ambos poemas los hablantes líricos anuncian sus propósitos.

En el caso del poema de Huidobro se produce un quiebre contra la naturaleza, símbolo del naturalismo imperante en la literatura decimonónica, mientras que en el caso del “Manifiesto” Parra se produce una rebelión contra lo establecido, sin embargo, mediante los versos: “Esta es nuestra última palabra/ – Nuestra primera y última palabra-” (153) se señala que la nueva “poesía” se inicia y termina con el hecho de que los poetas bajaron del Olimpo.

En el caso de Huidobro, el hablante señala la razón de su rebeldía en contra de la Naturaleza:

“Ese non serviam quedó grabado en una mañana de la historia
del
mundo.
No era un grito caprichoso, no era un acto de rebeldía superficial.
Era
El resultado de toda una evolución, la suma de múltiples
experiencias.
El poeta, en plena conciencia de su pasado y de su futuro,
lanzaba al
Mundo la declaración de su independencia frente a la
naturaleza.
Ya no quiere servirla más en calidad de esclavo.” (1294).

El mensaje que quiere transmitir Huidobro es claramente un ataque a las formas miméticas que imperaban en la literatura. Por lo tanto, está señalando eso constantemente mediante versos como: “El poeta dice a sus hermanos: “Hasta ahora no hemos hecho otra cosa/ que imitar al mundo en sus aspectos, no hemos creado nada” (1294). Existe un “ataque” a todo lo establecido, la voz lírica quiere crear un mundo en donde la subjetividad sea capaz de cambiar la forma convencional de la realidad. De manera que, a lo largo del poema, se produce una inversión de la materialidad de lo que conocemos como realidad.

Esta posición del hombre como un Dios en la poesía de Huidobro está reforzada en el poema Arte Poética en donde se señala directamente esta posición del poeta como creador y señor de una nueva realidad subjetiva: “Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; /El adjetivo cuando no da vida, mata” (391) seguido por el verso “El poeta es un pequeño Dios” (391). Pequeña deidad entendida como el poeta que es capaz de crear universos imaginarios que distan de la realidad y que se posicionan en el interior del hablante.
Precisamente es esto que promueve Huidobro en las primeras décadas del siglo veinte lo que Parra objeta en los primeros versos de su Manifiesto y critica con todo fervor. Marlene Gottlieb señala que el poeta rechaza el concepto de la poesía superflua, es decir, la poesía como ejercicio intelectual para un grupo selecto de gente culta que tiene tiempo libre para dedicarle a la poesía (116). Mediante estos versos entendemos las intenciones de la antipoesía de Nicanor Parra:

“Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para
nosotros
Es un objeto de primera necesidad:
No podemos vivir sin
poesía”

La poesía es un artículo de primera necesidad y esto se puede interpretar de dos formas. La primera, tiene relación con que la poesía forma parte integral de la vida cotidiana del hombre. En segundo lugar, esto se puede interpretar como una consecuencia del posmodernismo en el sentido en que la poesía pasa a ser un objeto masivo, en cuanto al consumo, en línea con la tendencia de la época. Además, esta característica que supone que la poesía sea un producto de primera necesidad remite a los alimentos “de primera necesidad” que el hombre necesita para vivir. Visto desde esta perspectiva podemos decir que esta intención va de la mano con la idea de que el arte posmoderno elimina la frontera entre alta y baja cultura, de manera que, la poesía de Parra no está destinada sólo a un tipo de público, como lo era en el caso de Huidobro, sino que a todos por igual [Hola Andy Warhol].
En cuanto a esta idea de la poesía como algo de primera necesidad que “No complementa su vida ofreciéndole experiencias [al lector] que no son posibles en la vida real. No le provee una torre de marfil en que encerrarse ni poses sentimentales idealistas con que se puede proteger de la realidad cruda y muchas veces desagradable en la que vive” (Gottlieb 116).
Otra de las características de la poesía de Parra es que el poeta ataca al lector, lo quiere provocar y además señala que no lo tome por un Dios sino que lo imagine igual que todos los hombres: “Parra ataca al lector; le hiere en lo más sensible y lo obliga a reaccionar. Para conseguir todo esto, tiene que emplear todo un arsenal de armas que la poesía tradicional rechazaba o ignoraba” (Gottlieb 118).

“A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo
respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
Que el
poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un
constructor de puertas y ventanas” (Parra, pág. 154)

En los siguientes versos “Nosotros conversamos/ En el lenguaje de todos los días/ No creemos en signos cabalísticos” (154) se alude a una de las máximas de la poesía de Parra que tiene relación con el uso del lenguaje coloquial, el lenguaje corriente y las frases hechas como recursos poéticos de la antipoesía. Parra no hace una diferenciación socio-económica, no toma una distancia con el lector. El lenguaje que utiliza es uno que no es usual al de la poesía tradicional o refinada como la de Huidobro. De manera que se señala:

“Todos estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser
procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el
espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París” (Parra 154).

Parra une lo vulgar y lo culto, lo prosaico con lo lírico. Incluyendo a los lectores de todos los lugares imaginables. Luego, en los próximos versos ataca directamente a Neruda al señalar que:

“Unos pocos se hicieron comunistas.

Yo no sé si lo fueron realmente.

Supongamos que fueron comunistas,

Lo que sé es una cosa:

Que no fueron poetas populares,

Fueron unos reverendos poetas burgueses” (Parra 155).

Parra menciona el afán democratizador de su poesía, es decir, la idea de que la poesía debe llegar a todos los rincones de la sociedad y por igual. Esto se ve presente en los siguientes versos:

“La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del
crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía
del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la
poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos”
(Parra 156)

Arremete contra la figura del poeta que nos evoca a Huidobro

“Contra la poesía de las nubes/ Nosotros nos oponemos/ La poesía de tierra
firme/ – Cabeza fría, corazón caliente/ Somos tierrafirmistas decididos- /
contra la poesía de café/ La poesía de la naturaleza/ Contra la poesía de
salón/” (Parra 157).

Cada generación, tanto como la que lideró Huidobro y como la que encabeza Parra, promovieron un cambio, una revolución. El siglo XX es un período, una época, que está muy marcada por las revoluciones poéticas más radicales de la estética. Sobre esto señala Marlene Gottlieb que: “La literatura de vanguardia, que con su nihilismo redujo la poesía anterior a escombros, se propuso reconstruirla de la Nada, como “un pequeño Dios” ofreciéndonos un Adán [Casualmente Huidobro tiene un poemario titulado Adán]. Sin embargo, a medida que iba tomando forma de este nuevo experimento poético se fue cayendo en el mismo “error” de sus antepasados. Lo que al principio era un innovación liberadora se convirtió en una formula, una receta, una camisa de fuerza, que tendrían que romper los poetas más jóvenes [En este caso Parra]. (Gottlieb 143).

Parra está consciente de esta revolución poética y así como sabe que todas las innovaciones estéticas que está produciendo pueden caer en una generalización canónica asume la labor de estar constantemente renovándose, por medio de los Artefactos y de sus obras artísticas polémicas y subversivas.
En síntesis, tanto Huidobro como Parra tienen en común el afán de cambiar la poesía de sus épocas anteriores, sin embargo, ambos en sus propios manifiestos indican máximas que chocan, o mejor dicho, que Parra refuta y combate.

Fernanda Urrea Toledo, 2009. Escrito para alguna cátedra de la universidad.
Bibliografía
Gottlieb, Marlene. No se termina nunca de nacer: la poesía de Nicanor Parra. Madrid: Editorial Nova Scholar, 1972.
Goic, Cedomil, ed. “Non serviam” “Arte poética”. Vicente Huidobro obra poética. Francia: Editorial Alca XX, 2003.
Parra, Nicanor. “Manifiesto”. Obra gruesa. Santiago: Editorial Andrés Bello, 1983.

 

 

Anuncios

2 Comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s